Paying the bills

Según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), casi el 40 por ciento de la población mexicana no ahorra, mientras que otros países como Japón tienen altas tasas de ahorro.

Entonces, ¿cómo logran ahorrar dinero?, recordemos que Japón es la tercera economía más grande a nivel mundial y la cuarta por paridad de poder adquisitivo y esto se debe a que la cultura japonesa se caracteriza por el trabajo duro y la buena administración.

En este artículo, te daremos algunos consejos para que aprendas a ahorrar con el método japonés Kakebo, el cual es una adaptación del Kakeibo o libro de cuentas nipón para la economía doméstica.

Motoko Hani lo desarrolló en 1904 con el propósito de ayudar a las mujeres en gestión de las finanzas del hogar. Hani fue fundadora de la primera revista femenina del país y el objetivo no solamente era controlar las finanzas del hogar sino otorgar más poder a las mujeres del país, ya que su dinero dependía del ahorro.

¿Cómo funciona?

Kakebo se basa en la previsión mensual de los gastos fijos y el control del resto de los gastos mediante categorías concretas como supervivencia, ocio y vicio, cultura y extras. También puedes anotar los ingresos extras (o sorpresa).

Eso suena básico, pero el Kakebo te permite establecer objetivos y hacer promesas (así es, te comprometes por escrito y contigo mismo(a)). Y te ayuda a realizar un análisis de resultados para conocer tus avances.

Así que puedes condicionar tus hábitos de consumo, sobre todos los que consideres prescindibles, para mantener unas finanzas sanas.

El truco está en hacer las cuentas de cada día. Eso requiere un poco de disciplina, pero al final del mes, sabrás cuáles han sido tus gastos inútiles (o sea, el mini desfalco que puedes evitar en un futuro no tan lejano).

Aparte de la sección de cuentas, el librito proporciona trucos de ahorro como guardar la moralla y consejos financieros cómo tomar decisiones de compra que sean inteligentes. Hay unas que incluyen un mini kakebo para al ahorro durante los viajes.

Además, no importa si eres buen administrador o alguien despistado, siempre es bueno redescubrir tu economía para saber dónde, cuándo y cuánto dinero gastas en cada cosa. Hacer un presupuesto es una excelente opción para ahorrar, pero mantenerlo al día es difícil y Kakebo facilita la tarea porque combina la disciplina contable con el entretenimiento.

Pero, si lo tuyo no es escribir a mano, existen varias apps en español de Kakebo, una de ellas se llama: Zoe’s kakebo, la cual se basa en el método de las 5S (técnica de gestión japonesa) así denominado por la primera letra del nombre que en japonés designa cada una de sus cinco etapas.

Toma en cuenta

No tienes que comprar forzosamente la libretita que encuentras en librerías de prestigio o en línea ya que puedes descargar algunas plantillas gratuitas en Internet. Las encuentras desde una versión básica de Excel hasta con atractivos diseños que encuentras en Pinterest.

Llevar un control de gastos siempre es recomendable para una mejor organización. Sabemos que ahorrar no es lo más fácil del mundo, pero con este método es menos complicado de lo que te imaginas, pues no se trata tanto de ahorrar, sino saber administrarse.

Seiri (Clasificación)

Toma conciencia de los gastos que son realmente necesarios y los que no lo son.

Seiton (Orden).- Dispón de la información de tus gastos de forma estructurada.

Seiso (Limpieza).- Analiza y reflexiona sobre qué gastos puedes eliminar.

Seiketsu (Estandarización).- Establece reglas de consumo, para minimizar imprevistos.

Shitsuke (Mantener la disciplina) – Se constante, desarrolla una acción continuada y sigue mejorando.

Si bien el método Kakebo te facilita tomar conciencia de los gastos innecesarios o los que puedes reducir para ahorrar dinero, no ahorra por ti, tienes que esforzarte para que el método funcione.

Independizarse del hogar resulta caro

Aún vives en casa de tus padres, pero quieres independizarte?

Antes de tomar esta difícil decisión, debes tomar en cuenta todos los gastos económicos que esto implica, porque de lo contrario al mes, regresarás a casa de tus padres nuevamente.

Renata Sandate, es una joven de 26 años, quien a los 18 años decidió vivir sola y hacerse cargo de las responsabilidades que esto implica; sin embargo, aseguró que al principio no fue nada fácil.

“Conseguir una casa de renta, muebles, vasijas para cocinar, pagar los servicios y el transporte, ocupaban gran parte de mi sueldo, fácilmente al principio en todo eso me gasté como unos 3 mil pesos por semana, ya que todas esas cosas las fui consiguiendo poco a poco”, comentó Renata.

Dijo que para mantener los servicios de su pequeño departamento como es la luz, el gas e internet al mes invertía como unos mil 300 pesos, aproximadamente, sin contar con la despensa que surtía cada semana.

“Afortunadamente tenía un buen trabajo y de horario flexible porque ganaba como unos 4 mil pesos a la semana, pero sí era bien difícil, porque además de los gastos de servicios y alimentos, de renta pagaba 2 mil pesos al mes, además también pagaba mi universidad en una escuela privada, como otros 2 mil 500 al mes”, explicó la joven.

Quizá el ejemplo de Renata, pueda servirte para que tomes en cuenta la cantidad de cosas que tienes que contemplar antes de salirte de la casa de tus padres, en la que vives cómodamente y quizá sólo te ocupas de tus gastos personales. Así que además de evaluar los beneficios que ello puede tener al ver realizada su intención de independizarse, es conveniente que analices la razón costo beneficio que ello tiene y las implicaciones financieras que como producto de ello se generan.

La inexperiencia en el manejo de los gastos de un hogar y su desconocimiento hacen que una persona no pueda evaluar de manera completa, detallada, cada uno de los egresos que son necesarios para la manutención propia y de una casa o apartamento.

Para entender esta situación un poco mejor, haremos un listado de aquellas cosas básicas que deben ser cubiertas periódicamente y pasan a ser nuevas en la planeación financiera, la mayor parte de ellas, obvias, pero por ello más indispensables que otras:

El primer de esos egresos, tal vez, el más grande de todos, el pago del arrendamiento. Un monto módico para este rubro puede oscilar entre 2 mil y 5 mil pesos.

En segundo lugar, debes considerar los gastos de los servicios públicos, variables según el lugar escogido para vivir. Agrega el pago mensual de agua, gas, teléfono, energía y servicio de internet, los cuales oscilan entre los 2 mil y 4 mil pesos, dependiendo la calidad y compañías que te brinden estos servicios.

En tercer lugar, debes contemplar la compra de una cama, colchón, sábanas, cobijas, almohadas, las cuales no dejan de sumar 5 mil pesos en el mejor de los casos. A esto, se debe sumar todos los utensilios de cocina y algunos pequeños electrodomésticos como la licuadora, en los cuales la erogación puede ser de 3 mil pesos.

Además, siempre será necesario contar con una nevera o refrigerador que, por muy pequeño que éste sea, tiene un costo aproximado de mil 500 pesos y si piensas incluir otros aparatos que estás acostumbrado a usar como waflera, tostadora, etc., la cuenta se hace mucho más larga; tampoco pienses en una sala o un comedor así sean pequeños, eso podría esperar.

También debes contemplar las cosas básicas, la alimentación y el aseo. Una persona viviendo sola debe salir de compras al mercado, algo que puede ser lejano a sus costumbres. En esta actividad, debes contemplar los artículos para el aseo personal, el aseo del hogar, los alimentos no perecederos y los perecederos.

Los costos que estas compras de supermercado implican, varían de unos 500 a mil pesos por semana.

EL MAÑANA NUEVO LAREDO

Enero-febrero 2017