Ante el auge de la Transformación Digital que hoy viven las empresas y la mediatización de casos emblemáticos en los que la utilización de datos personales fue ampliamente cuestionada (siendo el de Facebook – Cambridge Analytica solo la punta del iceberg), es necesario detenernos para considerar qué tanto valor le está dando la industria a la ciberseguridad en sus procesos.

La información, ese bien intangible y uno de los activos más importantes en este escenario de redefinición de las TIC, requiere de una supervisión permanente, acuciosa e integral, que aborde desde la evaluación de riesgos del negocio, prosiga con la priorización e implementación de proyectos de mitigación y culmine con servicios gestionados de protección de datos.

El comportamiento de los clientes está cambiando, impulsado por el espacio que los millennials están ganando en el mercado. Sus pautas de comportamiento, uso de las redes y las herramientas tecnológicas, plantean un nuevo paradigma y es necesario que las organizaciones se adapten a ellos, adecuen sus procesos y entreguen soluciones a tiempo y efectivas.

Las compañías están implementando cambios en sus infraestructuras tecnológicas de procesamiento de información, pasando de estructuras on premise a clouds públicas, privadas o, una mezcla de ambas. Si bien estas modificaciones generan mejores resultados desde el punto de vista de la gestión de recursos, abren flancos ante amenazas latentes para la confidencialidad, la disponibilidad y la integridad, la tríada de la seguridad de la información.

La seguridad informática tradicional implica un desafío, ya que, por un lado hay que mantenerla, y por el otro, adaptarla a las nuevas soluciones que se plantean para y desde la nube. En este contexto tampoco podemos dejar de mencionar la Inteligencia Artificial, herramienta ocupada para infiltrar sistemas, pero que también puede ser utilizada para detectar sofisticados patrones de ataque y generar protecciones de manera automatizada para la defensa de los datos.

Teniendo en cuenta lo anterior es que instamos a las empresas a que tomen conciencia de que hoy, la amenaza es más real que nunca y que los proyectos de ciberseguridad no pueden estar evaluados simplemente desde el aspecto financiero, sino desde la responsabilidad que implica el manejar bases de datos con información sensible y vital.

Mayo-junio 2018