Como parte de la estrategia para alcanzar ese objetivo, de acuerdo con el Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018, el gobierno busca detonar la actividad económica y orientar la funcionalidad de la construcción existente mediante 743 proyectos con una inversión total estimada en $7,750, 549.7 millones de pesos1.

Aunque actualmente se están impulsando diversos proyectos, hace falta promover la competencia y atraer jugadores internacionales con ideas innovadoras; los grande proyectos suelen ser desarrollados por los mismos participantes, por lo que existe aún cabida para nuevas firmas nacionales e internacionales.

Por otro lado, entrar a un proceso de infraestructura en México tiene un alto costo tanto económico como de organización, preparar las licitaciones resulta complejo y si no se conocen los procesos, las propuestas pueden ser descalificadas por temas administrativos. Y es que en lo relacionado coninfraestructura, suele haber falta de información: no hay estudios de viabilidad públicos, o bases de datos exhaustivas que indiquen qué proyectos existen en preparación, cuáles son las características generales del mismo, o cuáles son los montos y plazos del concurso, etc.

La falta de una plataforma homologada detiene el fomento al establecimiento de empresas de infraestructura, por lo que éstas deben hacer todo el despliegue por su cuenta y cubrir los gastos que ello implica. Al no haber una ventanilla única para inversionistas en materia de infraestructura existe una barrera de entrada para nuevos competidores, por lo que los interesados deben hacer grandes despliegues de recursos e invertir mucho tiempo en entender el mercado y obtener información.

El Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018, busca detonar la actividad económica y orientar la funcionalidad de la construcción existente mediante 743 proyectos.

1 Programa Nacional de Infraestructurahttp://presidencia.gob.mx/pni/objetivo.php

Rapidez no significa eficacia

De acuerdo con datos publicados por Global Infrastructure Hub, México es uno de los países de América Latina donde es más rápido abrir un negocio, sin embargo, específicamente en el sector infraestructura, una vez abierto, obtener los permisos y cumplir con todos los requerimientos, resulta ser un proceso muy largo. De ahí que el costo de emprender un proyecto de esta naturaleza equivale, en promedio, a 17.8% del PIB per cápita del país, uno de los más costosos de la región tomando en cuenta permisos, licencias y adquisiciones.

Existen diversas áreas de oportunidad para fomentar el crecimiento y la competitividad del país en temas de infraestructura en sus tres niveles, federal, estatal y municipal, y así poder incrementar la productividad y la competitividad. El marco normativo ha mejorado. La Ley de Asociaciones Público Privadas (APP), que busca propiciar mayores niveles de inversión, abre el espectro para que las empresas privadas puedan plantear Propuestas No Solicitadas y así contribuir al desarrollo con base en su experiencia.

Aprovechar la capacidad técnica del sector privado para generar proyectos será determinante para poder reducir la brecha de infraestructura que existe en nuestro país.