Según la normativa de la Unión Europea todos los pasajeros que se dispongan a embarcar en un avión han de pasar un control de seguridad para evitar introducir artículos prohibidos antes de la zona restringida de seguridad y a bordo de las aeronaves. Para ello, pasarán a través de un arco detector de metales, su equipaje de mano y el resto de los objetos que lleven consigo (abrigos, chaquetas, móviles, llaves…) pasarán por un escáner de rayos X. Además, algunos pasajeros pueden ser sometidos a inspecciones adicionales.

Los líquidos que sobrepasan los 100 ml, armas, objetos punzantes, drogas, comida… son objetos prohibidos que los viajeros saben que no deben llevar, pero hay otros que crean cierta confusión entre los pasajeros más espabilados, como los siguientes:

En el aeropuerto de Melbourne (Australia) un hombre de 23 años, en 2009, intentó engañar a las autoridades australianas al esconder dos palomas envueltas en sobres acolchados y sujetos a sus piernas con un par de medias. Los pájaros llegaron vivos a Dubái. Los cargos de contrabando de fauna silvestre conllevan una pena máxima de 10 años de prisión y una multa de 110,000 dólares australianos, unos 70,000 euros.

Pero no es el único caso de transporte ilegal de animales, en 2010, una mujer intentó viajar de Bangkok a Irán con un tigre de dos meses en su maleta. El animal iba drogado rodeado por peluches con forma de tigre para despistar a la vista, pero la máquina de rayos X del aeropuerto de Bangkok detectó los latidos del corazón del animal, y éste fue rescatado. La mujer fue multada y encarcelada.

Puede que no sean todos mamíferos, 90 kg de orugas muertas es lo que llevaba en su equipaje un pasajero que pretendía volar en el aeropuerto de Gatwick (Londres). Afirmaba que eran para comer, para consumo propio.

Aunque no es de extrañar que pasen animales cuando se intenta lo mismo con personas. Una mujer y su hija intentaron embarcar a un muerto para no tener que pagar los costos de repatriación de Liverpool a Berlín. El fallecido, de 91 años, iba en silla de ruedas y llevaba gafas de sol, pero no pasó los controles. Los familiares fueron arrestados bajo sospecha de no haber notificado una muerte.

También las partes de un cuerpo humano son curiosos objetos que llevar en la maleta, como lo que encontraron dentro de un bolso, en 2007, en el aeropuerto de de London’s Stansted, dentro de un tarro de mermelada: 10 glóbulos oculares humanos flotando en una especie de gelatina. No se sabe la utilidad de los mismos.

Otro decidió llevar un cráneo humano entero. En 2016, un hombre alemán fue arrestado por la posesión ilegal de restos humanos aunque afirmó haberlo comprado en un mercadillo de Roma por 50 euros.

Pero lo más sorprendente fue una pareja egipcia que decidió pasar a su hijo, un bebé de 5 meses de edad, porque no tenía visado y tenían que esperar dos días para conseguirlo, así que ante la desesperación decidieron pasarlo dentro de una bolsa de equipaje a través del aeropuerto de Sharjah en los Emiratos Árabes Unidos en 2012. El niño se encontraba bien, pero sus padres fueron arrestados por poner su vida en peligro.

Si hablamos del cómo y no del qué fue el de un hombre que utilizó su propio cuerpo para transportar, escondidos en el recto, exactamente seis barritas de 100 gr de oro cada una en el aeropuerto Internacional Rajiv Gandhi (India). O una ciudadana surcoreana fue detenida en el aeropuerto chino de Guangzhou cuando intentaba pasar los controles de seguridad con la boca llena de renacuajos. ¡Increible!

Marzo-abril 2018