Investigadores europeos han desarrollado un dispositivo que permite a un usuario notar sensaciones en las manos sin necesidad de tocar nada. Basta pasar la mano por  el aire alrededor del dispositivo y la sensación sin tacto directo se producirá.

El sistema funciona mediante unos altavoces ultrasónicos que proyectan en el aire unas ondas cuya frecuencia está por encima de la capacidad de audición del oído humano. Se vale de transductores ultrasónicos para convertir la señal eléctrica a frecuencias ultrasónicas en una señal de presión acústica que se propaga por el aire.

Los transductores ultrasónicos son de 40 KHz y se parecen mucho a los que se utilizan en los sensores de aparcamiento de vehículos, que avisan del riesgo de colisión, y a muchos otros dispositivos similares. En función de las coordenadas X e Y del área de recepción objetivo, los transductores proyectan el sonido a gran presión hacia el lugar adecuado.

La mano detecta el sonido y lo percibe como sensación táctil mediante un complicado sistema tecnológico. En primer lugar, cámaras sensoras de movimiento rastrean constantemente la posición y la actividad de la mano.

A continuación, unos algoritmos, conociendo dónde está la mano y qué pretende hacer, son capaces de indicar al dispositivo la clase de sensación que debe crear y en qué coordenadas, en tres dimensiones.

Por último, el dispositivo configura las ondas sónicas y vibraciones que debe emitir con los altavoces ultrasónicos para imprimir una fuerza determinada sobre la mano, y crear así la sensación y la textura que necesita el usuario. Los investigadores añaden al dispositivo placas de desarrollo y software que permite a cualquier usuario codificar sus propias aplicaciones.

MÚLTIPLES APLICACIONES

Las aplicaciones del dispositivo son múltiples. Por ejemplo, puede usarse para que un conductor automovilista realice controles de circulación, como conectar el regulador de velocidad, sólo moviendo la mano. El conductor, sin necesidad de distraer la mirada, puede percibir el gesto como si hubiera presionado el interruptor.

El dispositivo combina la tecnología háptica etérea con el reconocimiento de gestos para implementar controles de circulación. La selección de los controles es reforzada y confirmada con esta tecnología receptiva.

La seguridad es otro campo de evidente aplicación, ya que el dispositivo permite retroalimentar un interfaz de usuario sin necesidad de tocar la pantalla. En hospitales, este sistema impide la transmisión de virus entre aparatos al no producirse contacto. Los botones de un ascensor tampoco contagiarían bacterias de otro usuario anterior.

La tecnología también se puede aplicar en domótica y en centros de trabajo. Los controles de  calefacción, alumbrado, los sistemas de mantenimiento e incluso las terminales de trabajo más modernas, que ahora requieren el tacto para su activación (por ejemplo, teclados, ratones, etc.) podrían sustituirse por simples gestos de retroalimentación háptica.

Los carteles publicitarios podrían también incorporar esta tecnología y aumentar su eficacia comercial. En la  Feria de Electrónica de Consumo de Las Vegas (CES), celebrada el mes pasado, se exhibió un cartel que, desde una bola mágica de cristal, proyectaba rayos que los visitantes podían sentir, según informa Cordis.

En opinión de los autores de esta tecnología, la próxima frontera serán las realidades mixtas, es decir, la fusión entre la inteligencia artificial, la realidad artificial y la realidad virtual, todo lo cual resulta especialmente interesante para los sectores de los juegos y el entretenimiento.

El equipo sigue trabajando en crear nuevas texturas e investiga la alteración de las vibraciones para que varíen las sensaciones de suavidad y rugosidad. La tecnología es el resultado de una innovación empresarial desarrollada por la empresa Ultrahaptics, que ha recibido para su desarrollo financiación europea en el marco del proyecto UTOUCH.

Mayo-junio 2018