Diego Ruiz, enfermero, investiga sobre la promoción sanitaria en jóvenes de 39 nacionalidades

El Hospital de Poniente cuenta con grandes profesionales en su plantilla que se implican hasta niveles insondables en las tareas de investigación y en la mejora de su formación. Este es el caso del enfermero Diego Ruiz, quien además es gestor de cuidados del área de Urgencias del Hospital de Poniente, que presentó esta semana su tesis doctoral con una muy buena calificación, cum lauden.

Bajo el título, “Promoción de la salud en el ámbito escolar: Educación para la salud transcultural”, lo interesante de su estudio reside en que se ha marcado como objetivo la determinación del estado de bienestar y la percepción de la calidad de vida relacionada con la salud de menores.

La tesis parte de un proyecto financiado por el Plan Nacional de I+D de 2011 y se enmarca en un trabajo interdisciplinar bajo el paraguas de la Universidad de Almería. Básicamente lo que se plantea es analizar las capacidades que tienen los jóvenes en cuanto a promoción de la salud y a partir de ahí fomentar el desarrollo de las mismas porque “de hecho es una de las estrategias básicas de la Organización Mundial de la Salud y se plantea que debe ser algo transversal tanto en el ámbito educativo y como en la salud a todos los niveles”, asegura Diego Ruiz.

Investigación
Durante los siete años que ha durado la investigación se han repartido un total 2130 cuestionarios a jóvenes de entre 11 y 17 años de 39 nacionalidades distintas en la provincia de Almería. Diego Ruiz asegura que entre el “el importante abanico de culturas que hemos encontrado, al final lo que hicimos fue centrarnos en las mayoritarias, autóctonos, de origen marroquí o rumano”.

A lo largo de este tiempo, Diego Ruiz ha analizado situaciones desde diferentes perspectivas, a nivel de género, físico y culturalmente. “Hemos percibido diferencias en los hábitos de la promoción de la salud de una cultura a otra”, aseguraba.

Conclusiones
Los resultados se centran en tres grandes aspectos, primero que sí hay un acervo importante de conocimiento y que los jóvenes necesitan motivación e incluso sentirse ellos empoderados para llevar a cabo esas actividades de promoción; en segundo lugar, la importancia de que sean ellos mismos quienes se sientan partícipes de esas estrategias; y por último, el hecho de que la promoción es algo que hay que trabajar en el día a día porque es “el nexo de unión que va a hacer que nuestra propia salud dependa de que el individuo se haga responsable de ella misma”.

Diego Ruiz afirmaba que las conclusiones se pueden resumir en que “sí que hay conocimiento por parte de las jóvenes de la promoción de la salud y que tanto el ámbito económico como las circunstancias en general repercuten en la estrategia de esos niños. Además, “a nivel cultural nos ha permitido poder ver en qué cultura hay que insistir más en unos aspectos u otros y a nivel individual, observar que son capaces de formular un mapa de activos”.

Una vez extraídas las conclusiones, Diego Ruiz asegura que desde el área de salud va a seguir investigando. “Esperamos que durante mucho tiempo nos permitan seguir cristalizando la realidad que tenemos para a partir de ahí mejorar la salud”, afirma.

 

Enero-febrero 2018