By  de la Jornada

Como una medida de prevención para empresas, pequeños negocios y casa habitación, las personas recurren a los servicios de seguridad privada como sin alarmas, circuitos de videovigilancia y guardias; Carmen Dena Escalera, gerente administrativo de Grupo Sipsa, precisó que el personal de seguridad externo tiene la encomienda de hacer los filtros de las empresas, para precaución en los ingresos tienen el registro y si bien no atiende exclusivamente a la inseguridad, ayuda con ello.

Apuntó que en el último año se han incrementado hasta en un 40 por ciento la demanda de estos servicios, lo cual ha sido un trabajo en conjunto con la Asociación de Empresas de Seguridad que ha fortalecido la conciencia de los empresarios en el sentido de que combinen su seguridad interna con una externa, “siempre es muy válido el hecho de que tengamos nuestra parte interna, pero la externa coadyuva y frena la parte interna”, explicó.

Detalló que en la empresa que representa combinan los servicios de seguridad intramuros con guardias, con la seguridad electrónica, que por las condiciones actuales de seguridad en la entidad, ha repuntado ya que los robos a casa habitación se han incrementado en el último semestre, lo que hace necesario contar con un sistema de protección que si bien es disuasivo pues no previene el robo, ayuda a limitarlo. “No es lo mismo una casa sin ninguna protección, que es una arca abierta, a una que tenga ligeramente protección porque no se van a poder tomar todo el tiempo para estar en ella”.

La experta en sistemas de seguridad explicó que las empresas de seguridad privada con alarmas trabajan en forma propia, cuentan con un centro de monitoreo en el que se reciben las señales de alarma, y con personal de la misma acuden a verificarlas; se apoyan de las policías municipal y estatal, pero el mayor trabajo recaen en la propia empresa.

Los sistemas de alarma son indistintos a los sistemas de cámaras, estos últimos permiten detectar intrusiones y se pueden guardar en una grabación, lo que puede servir como evidencia del hecho; sin embargo, para casas habitaciones se recomienda más un sistema de alarma.

Dena Escalera puntualizó que si bien reciben muchas alertas de forma semanal, en su mayoría son disparos falsos por el uso de quienes tienen las alarmas; un diez por ciento son por intrusión o intento de ello, son en promedio 50 a 60 alertas a la semana. “En nuestra empresa nos han tocado dos o tres diarias nada más, no es tampoco muy común”.

En la entidad hay 18 empresas de videovigilancia que están debidamente protocolizadas y atienden una población de entre dos mil y tres mil casas de la ciudad, con sistemas de seguridad electrónica, “es muy poco por toda la magnitud que significa la ciudad, estamos trabajando en hacer conciencia de que hay que estar protegidos; hay que cambiar la mentalidad que tenemos, porque antes nos dábamos el lujo de vivir muy cómodamente no necesitábamos protección, ahora ya no es posible”.