Desde diferentes perspectivas las policías privadas se han extendido en el mundo trayendo consecuencias positivas como negativas, es desde esta visión que se tiene que ser objetivo y hablar de las realidades.

El fenómeno de la privatización siempre ha estado presente en el sector de la policía desde el surgimiento de éstas como grupos que protegían a grupos privados y poco a poco avanzó hasta constituirse como institución pública. Actualmente enfrentamos un momento en el que la privatización parece emerger fuertemente,  consolidándose como una opción para responder a las diferentes contingencias sobre todo en cuestiones de inseguridad, aunque, las divisiones en términos analíticos se muestran borrosas respecto a las dinámicas sociales ya que se ven policías públicas en actividades de policías privadas y viceversa, aquellos privados que trabajan en el espacio público.

Estudios que abordan el tema distinguen primeramente que el incremento de los índices delictivos y la sensación de violencia e inseguridad es uno de los principales causantes del crecimiento de esta industria y por otro lado las políticas neoliberales, lo que implica una debilidad en el brazo social del Estado, trayendo consigo mayores dinámicas de exclusión, marginación, violencia y preocupaciones en la sociedad. Otro factor detonador de estas nuevas dinámicas de privatización de la policía es la ineficiencia de las instituciones, quiénes no han logrado contener y resolver el problema de la seguridad pública, surgiendo así este sector como respuesta. Algunas teorías apuntan a que esta tendencia de privatización quitará centralización al estado mientras que entidades privadas irán acercándose e involucrándose más en temas de éste.

En la literatura anglosajona se dejó de hablar del término policy y se sustituyó  por gobernanza de la seguridad o ensamble de seguridad, a fin de dar cuenta de los híbridos de la combinación entre estos actores. Para el Maestro Sergio Padilla, Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el caso de México se presenta como negativo o problemático para el uso de estas teorías de estudio que primero identifican la tendencia de que el Estado va a dejar de ser el actor central cuando las dinámicas entre policía privada y policía pública en la Ciudad de México ofrecen evidencia contraria. El Estado y el gobierno siguen siendo los actores principales que tienen el control de la seguridad pública de diversas formas con consecuencias tanto positivas como negativas, “en el proceso de regularización de la seguridad privada en la Ciudad de México entre 2013 y 2016 hubo un declive en el número de compañías que se registraban…muchas prefirieron registrarse en otros estados, lo que también habla de la informalidad qué rige en este ámbito” dice, además “ la policía de la ciudad de México tiene un esquema público-privado con un sistema de policías complementarias: la policía Auxiliar y la Policía Bancaria Industrial y a través de estos actores se abre la posibilidad que tanto públicos como privados brinden servicios de seguridad específicos, así la policía  no pierde ese lugar central y mantiene el control”.

Sin embargo de esta situación surgen problemáticas; la policía privada  tiene funciones restringidas  y específicas  donde constantemente estos personajes no tienen la capacidad de reacción pues su función básicamente es de resguardo y no de respuesta ante, lo que se convierte en una problemática para el ciudadano que busca solución a sus demandas, aunado a  esto sumemos la poca regulación y coordinación.

Otra tendencia ha identificado – sobre todo en países donde la policía tiene una alta legitimidad- que las policías privadas tienden a imitar a las públicas, actuar con ellas de manera cercana y establecer mecanismos de coordinación para de esta manera legitimar su lugar en la sociedad y así sus potenciales clientes los identifiquen como alguien que puede brindar un servicio adecuado. Sin embargo en contextos latinoamericanos, especialmente México las policías generan desconfianza y tienen problemas de legitimidad. En relación a esto Sergio Padilla menciona -basándose en los datos que se tienen-, que estás policías en cuestión de uniforme, equipamiento o armamento han tratado de imitar de alguna forma a la policía publica pero comienza a haber una distancia con respecto de ésta para legitimarse y en muchos casos para poder formar parte de una línea de fuerza de seguridad privada no se permite que sean ex policías, pues se piensa que  su formación anterior carga con una serie de prácticas poco éticas. Una ambigüedad  también, porque estudios han identificado las transiciones de los policías que recurren a la seguridad privada y para muchas de estas compañías la experiencia, conocimiento y disciplina que representan son bien recibidos.

Otra característica específicamente de nuestro país es el llamado “fetichismo policial” (en la literatura anglosajona), es decir  que “las policías privadas tienen tendencia a contratar ex militares que proceden de las Fuerzas Armadas porque reconocen que ellos tienen la experiencia necesaria y disciplina a nivel directivo y operativo para llegar a los objetivos planeados”, comenta Padilla quien también advierte que se  trata de un fenómeno que se debe analizar con cuidado por las implicaciones  que conllevan al sector.

En México sobre todo, si bien se reconoce que no hay coordinación a niveles operativos lo que sí hay son acuerdos en las altas esferas de gobierno con los directores de seguridad privada para generar acuerdos que benefician a ambos. En este comportamiento el Estado es central pero también los actores con capacidad de negociación, quienes se han sabido colocar a manera de incidir en las políticas concernientes a la seguridad privada  y también en políticas públicas. Por ejemplo es común que grupos de seguridad privada estén encargados de la capacitación de policías públicos; “podemos ver que las líneas borrosas, se traslapan” y traen consigo fenómenos que se deben estudiar más a fondo para visualizar qué repercusiones puede tener el que estos actores tengan injerencia en la formación de los policías del estado.

Lo que no se puede negar es que las policías privadas tienen una gran fuerza  que puede servir en muchos aspectos para atender de manera adecuada cuestiones de política pública pero también se deben distinguir los aspectos dónde puede ser nociva su participación, por lo que es importante revisar las formas de reclutamiento, revisión de cuentas y sobre todo la regularización de éstas para probar que son capaces de desempeñar adecuadamente su función.

Mayo-junio 2018