Los bancos ya pagan casi tantos impuestos como antes de la crisis. Las entidades abonaron el año pasado a las arcas españolas 3.217 millones por Sociedades, una cantidad que se acerca a la de los ejercicios previos a la crisis. El importe es relevante, máxime teniendo en cuenta que el sector registró pérdidas conjuntas por el agujero del Popular tras su resolución por parte del BCE. La contribución al Estado es cinco veces superior a la de 2016, cuando apenas rozó los 650 millones.

Este aumento significativo de la carga fiscal se debe a varios motivos. Uno de ellos es la mejora de los beneficios por el control de los costes y la caída de las provisiones para activos deteriorados e impagados. Otro y no menos importante, por la limitación legal en el uso de activos fiscales diferidos, que reducen sustancialmente la recuperación de tasas y la deducibilidad por las pérdidas del pasado y por las dotaciones extraordinarias llevadas a cabo en los últimos años para el saneamiento del balance y prejubilaciones. Y, por último, por la aportación realizada por el Popular a pesar de su situación.

La banca sufrió pérdidas antes de impuestos por 647 millones en 2017, pero sin tener en cuenta el Popular, el resultado es positivo en unos 11.000 millones, lo que supone un crecimiento del 64%. Las ganancias netas, sin la entidad resuelta y adjudicada al Santander, ascendieron a casi 10.000 millones.

En cuanto a la utilización de activos fiscales diferidos, el Gobierno aprobó a finales de 2016 un real decreto por el que reducía del 70% al 25% la compensación de las bases imponibles negativas, entre otras cuestiones. Esta modificación provoca a la banca una menor capacidad anual para rebajar su factura fiscal, un hecho que empezó anotarse ya en el último trimestre del ejercicio en el que entró en vigor la nueva legislación.

Popular, determinante

El tercer factor determinante del aumento de los impuestos que ha pagado la banca es la contribución del Popular. Los saneamientos y la resolución de la entidad llevaron a la entidad a abonar al Estado 1.970 millones de euros por Sociedades.

Entre otras cuestiones, el banco intervenido tuvo que dar de baja determinados activos fiscales diferidos por las menores expectativas de beneficios y, por tanto, de capacidad futura de recuperación de bases imponibles y por deterioros en determinadas participaciones societarias, como la recientemente creada con el fondo Blackstone para integrar los activos inmobiliarios. Además, el incorporación al Santander también disminuyó el volumen de créditos de esta naturaleza.

En consecuencia, los activos fiscales diferidos del Popular han descendido de los 5.300 millones a los 3.143 millones, que podrán ser utilizados los próximos ejercicios en virtud a la nueva normativa.

Uno de los pocos grupos bancarios que logró anotarse ingresos por las compensaciones fiscales fue Liberbank, pudiendo así rebajar sus pérdidas. La entidad registró un apunte positivo de 152 millones por Sociedades y mermó los números rojos a 302 millones.

Este efecto de reducción de pérdidas se vio sobre todo en los peores años de la crisis y los siguientes. En 2012, el impacto fiscal fue positivo para el sector en 13.441 millones. En 2013, de 4.658 millones.

Marzo-abril 2018