De acuerdo con la Sociedad Mexicana de Guardaespaldas, uno de los problemas más graves en este ámbito es que para trabajar como custodio y manejar un arma de fuego únicamente hace falta tramitar una licencia ante el gobierno y pagar por ella, pero sin necesidad de demostrar realmente que se está preparado para dicha labor.

Ciudad de México. Ante el actual deterioro de la seguridad pública en el país, los servicios privados se han vuelto un negocio millonario, aprovechando regulaciones laxas y desconocimiento por parte de los clientes, lo que los pone en riesgo no sólo a ellos, sino al resto de los ciudadanos que pueden ser víctimas de escoltas no capacitados para realizar esa labor.

Tanto profesionales de la seguridad privada como académicos expertos en el tema coinciden en que el aumento de este fenómeno es producto del abandono del Estado a una de sus obligaciones principales, que es proteger a la población, pero también de la búsqueda de beneficios económicos por parte de quienes se encargan de rentar dichos servicios.

En México, de acuerdo con Julio César García, director de la Sociedad Mexicana de Guardaespaldas (SMG), uno de los problemas más graves en este ámbito es que para trabajar como custodio y manejar un arma de fuego únicamente hace falta tramitar una licencia ante el gobierno y pagar por ella, pero sin necesidad de demostrar realmente que se está preparado para dicha labor.

Mayo-junio 2018