El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió hoy más esfuerzos para abordar el espinoso asunto de regular y controlar las armas pequeñas.

“Regular las armas pequeñas es un desafío único. No se trata únicamente de abordar los arsenales del gobierno. De las cerca de 900 millones de armas pequeñas en el mundo, tres cuartas partes se encuentran en manos de civiles, la mayoría sin licencia”, dijo Guterres en una conferencia de revisión sobre armas pequeñas y ligeras ilícitas.

Por consiguiente, controlar y regular las armas pequeñas requiere acciones que van más allá de las instituciones de seguridad nacional, dijo Guterres en el mensaje leído por su jefa de gabinete, Maria Viotti.

Las acciones incluyen ofrecer fuentes de ingreso alternativas para ex combatientes, entablar contacto con policía y gobiernos municipales y trabajar con la sociedad civil, incluyendo organizaciones de las bases y programas comunitarios de reducción de la violencia, así como con empresas locales.

Las soluciones deben ser integrales y holísticas. En el corto plazo, los proyectos fragmentados no mantendrán el ritmo de la gravedad y la magnitud del problema, dijo el secretario general.

Cada año, más de 500.000 personas mueren de forma violenta en todo el mundo, principalmente por disparos de armas de fuego pequeñas, añadió.

Los que jalan el gatillo podrían ser soldados, guardias fronterizos o policías, quienes utilizan sus armas como último recurso, conforme a los principios de necesidad, proporcionalidad y autocontrol.

Algunos son guardias de seguridad privada o civiles, quienes utilizan armas de fuego registradas para protección o en defensa propia, pero la enorme mayoría de los que matan con armas pequeñas no encajan en esta descripción, dijo el secretario general de la ONU.

“Podrían ser miembros de grupos armados que aterrorizan a personas de un país o de toda una región con asesinatos y abuso sexual. Pueden ser miembros de las fuerzas de seguridad nacional que abusan de su poder. Podrían ser terroristas que buscan destruir vidas y sembrar el pánico, criminales atracando una tienda de comestibles, o miembros de una pandilla matando a quienes interfieren en un trato de drogas”, añadió.

Por desgracia, muchos de ellos son hombres que utilizan armas adquiridas de forma ilegal contra mujeres que son sus parejas. En algunos países, más del 60 por ciento de los asesinatos de mujeres son cometidos con armas de fuego, dijo Guterres.

Las armas pequeñas son a menudo un factor en los abusos de derechos humanos a gran escala y en el desplazamiento forzoso de civiles, señaló.

El control de las armas pequeñas es un requisito para la estabilidad y la prevención de conflictos, algo crítico para lograr los objetivos de paz y desarrollo sostenibles que se refuerzan mutuamente.

Hay más de 1.000 millones de armas de fuego en el mundo, de las cuales 85 por ciento se encuentran en manos de civiles, según las más recientes cifras de la Encuesta de Armas Pequeñas publicada hoy.

Mayo-junio 2018