­

Nota-Seguridad-PrivadaPor Altor Hernández

Una semana después del escandaloso asalto al Arsenal Nacional de Tancos en Portugal –del que fueron robadas 150 granadas de mano, 44 granadas cohete anticarro, 264 unidades de explosivo plástico, y otros muchas armas–, siguen filtrándose nuevos datos que revelan la sorprendente escasez de medidas de seguridad en las instalaciones militares del país vecino.

Este miércoles el diario portugués Público revela que desde 2009 el Ejército portugués paga a empresas de seguridad privadas para ocuparse de la seguridad en varios recintos claves para la integridad militar del país, entre ellas el Reducto Gomes Freire, recinto que actualmente acoge STRIKFORNATO, cuartel general de las fuerzas navales de la OTAN.

 Desde 2013 la seguridad de esta instalación –donde se planean y ejecutan operaciones marítimas conjuntas en las que participan 11 países, entre ellos España, y desde la cual se controla la Defensa de Misiles Balísticos de la Alianza Atlántica– ha estado en manos de la empresa Fénix Security y, más recientemente, Securitas.

Las Fuerzas Armadas lusas, que destinan cientos de miles de euros para pagar estos servicios cada año, alegan que han recurrido a las empresas de seguridad privada debido a “la ausencia de medios” que les permitan asegurar las instalaciones de modo propio.

Consultado por EL ESPAÑOL, un portavoz del ministerio de Defensa luso explicó que la seguridad de cada recinto es competencia de la rama individual de las Fuerzas Armadas a las que pertenece: “Los comandantes de cada rama deciden como garantizar la integridad de los recintos según sus necesidades”.

António Nunes, presidente del Observatorio de Seguridad, Crimen Organizado y Terrorismo (OSCOT, según sus siglas en portugués) –principal entidad de la sociedad civil centrada en asuntos relacionados con la seguridad nacional–, lamentó la extensión de la práctica en recintos clave.

Julio-agosto 2017