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El Centro Histórico de la Ciudad de México podría volver a ser como Tenochtitlán, gracias al proyecto en que actualmente está trabajando el arquitecto mexicano Julio Amezcua, quien plantea soluciones en temas de seguridad sustentabilidad, limpieza y urbanismo para dicha zona.

La obra de Julio Amezcua tiene presencia en la Ciudad de México; en la firma AT103, desarrolló proyectos como el Centro de Cultura Digital, ubicado en el sótano de la Estela de Luz; la estación de bomberos Ave Fénix y los nuevos foros de TV Azteca.

Actualmente se le llama Centro Histórico a lo que antiguamente era la ciudad de Tenochtitlán, un pequeño islote en el cual se instaló el conjunto ceremonial y político más poderoso de la época, el imperio Mexica, que significa ‘lugar de tunas sobre piedra’.

Tenochtitlán se fundó en 1325 cuando los antepasados de los mexicas tomaron como una señal el avistamiento de un águila sobre un nopal devorando una serpiente, una escena que vemos representada en el escudo de la bandera mexicana. Entre 1500 y 1519, y hasta la conquista en 1521, la gran Tenochtitlán tuvo su mayor esplendor. Tenochtitlán estaba rodeada de cinco lagos: Lago de Texcoco, Lago de Chalco, Lago de Xochimilco, Lago de Zumpango y Lago de Xaltocan.

Los antiguos mexicas lograron superar distintos obstáculos para hacer de su ciudad una de las más grandes e imponentes que se hayan visto, sin comparación con ciudades europeas de acuerdo a testimonios de los conquistadores, y que Julio Amezcua podría poner en práctica para su proyecto de remodelación del Centro Histórico.

Julio-agosto 2017