CiberseguridadComo las redes sociales son un componente inevitable de la vida online, una gran parte de empresas se ha decidido a admitir su uso personal en la oficina; además, como prácticamente toda organización necesita una presencia en ellas para potenciar su marca, lo más frecuente es que estas herramientas se usen en la oficina.

Pero en tiempos en que la seguridad es tan importante como la operación diaria, hay algunas preguntas que necesitan respuesta.

1. ¿Son las redes sociales una amenaza a la seguridad
corporativa?

La amenaza que pueden suponer las redes sociales no es nada nuevo. Un reporte de Cisco publicado en 2013 afirmaba que los sitios de audiencia masiva, incluyendo a estas plataformas, suponían un riesgo significativo a la seguridad de la información.

Uno de los principales es el potencial que tienen para borrar la línea entre información personal y corporativa, particularmente cuando un trabajador usa una misma cuenta tanto con propósitos personales como laborales.

Los empleados a menudo subestiman este riesgo, y creen que sus cuentas no alojan nada interesante para los cibercriminales, pero la verdad es que pueden ser utilizadas como puerta de entrada a la red de una compañía.

Mirando lo que está publicado y usando un poco de ingeniería social, un cibercriminal podrá dar con los nombres, cargos y seguramente direcciones de correo electrónico de parte del personal y enviar engaños especialmente dirigidos.

2. Entonces, ¿son un punto débil?

Potencialmente. El uso de phishing para compromer cuentas de email ha sido bien documentado, pero puede tomar una nueva dimensión si se lo combina con redes sociales.

Por ejemplo, si los cibercriminales pueden comprometer una cuenta de LinkedIn, pueden potencialmente engañar a otras personas de su red haciéndose pasar por colegas, y abriendo la posibilidad de que entreguen información sensible.

3. Y si no logran eso, ¿no hay nada de qué preocuparse?

No exactamente. La identidad en redes sociales es un componente central de la imagen de una marca. Si un cibercriminal logra comprometer uno de estos canales, podría ser muy dañino…
Basta recordar aquella ocasión en 2013, cuando Anonymous tomó el control de la cuenta oficial de Twitter de Burger King, aparentemente porque tenía una contraseña débil, y modificó todo su perfil para hacer publicidad de su principal competidor: McDonald’s.

4. ¿Qué se puede hacer para mejorar?

Un buen comienzo es crear una política rígida de redes sociales, para proteger las cuentas de la compañía.

Un código de conducta para los empleados, como parte de un programa de ciberseguridad más grande, puede incluir la implementación de contraseñas fuertes, ya que las combinaciones débiles como “123456” siguen siendo muy frecuentes.

Otros puntos podrían incluir el monitoreo de las reacciones ante menciones a la marca, ofrecer consejos para detectar software malicioso, implementar doble autenticación, y asegurar que solo contenido aprobado por los responsables de la marca sea compartido.

Implementar una política es particularmente importante en compañías que operan más de una cuenta en redes sociales, aunque es igualmente importante no desalentar la participación de los empleados, ya que el objetivo es aprovechar su potencial.

5. ¿Es responsabilidad del empleador garantizar la
seguridad en redes sociales?

Los empleadores siempre deben tratar de educar a su personal sobre los peligros potenciales en redes sociales lo mejor que puedan, pero los propios empleados deben permanecer atentos.

Por ejemplo, es importante tener cuidado con los enlaces insertados en los mensajes de correo electrónico, incluso si parecen ser de un proveedor de redes sociales.

Asegúrate siempre de que los enlaces provienen de fuentes de confianza. En caso de duda, accede directamente a la URL del sitio escribiéndola en tu navegador.

Siempre ten en mente qué dispositivos tienen acceso a tus cuentas, y utiliza cualquier servicio disponible que te notifique cuando se produce un nuevo inicio de sesión. Además, los trabajadores no deben arriesgarse a dejarse vulnerables publicando información potencialmente confidencial en redes sociales.

Septiembre-octubre 2017