Presentan la iniciativa Agua Capital, una plataforma colaborativa que busca encontrar soluciones para la seguridad hídrica del Valle de México.

CIUDAD DE MÉXICO — La infraestructura hídrica de la Ciudad de México “ya dio lo que iba a dar” y lo mismo sucede con su modelo de gestión, por lo que es preciso reencauzar recursos y migrar a nuevos modelos, pues si bien no estamos en crisis, sí estamos en riesgo, aseguró Ramón Aguirre, director general del Sistema de Aguas (Sacmex) de la capital mexicana.

El funcionario participó en el foro Agua Capital, donde se presentó una plataforma colaborativa del mismo nombre, la cual busca encontrar soluciones para la seguridad hídrica del Valle de México. La iniciativa está integrada por empresas como Mexichem, Citibanamex, y Coca-Cola FEMSA, así como científicos y organismos multilaterales.

Aguirre mencionó que “los drenajes de la ciudad están destrozados” por su uso y antigüedad. Algunos, dijo, fueron inaugurados por Porfirio Díaz y “hay tubos con pendientes por hundimientos”.

Detalló que al menos se requiere cambiar 70% de la infraestructura hídrica, lo que demanda una inversión de 270,000 millones de pesos en 50 años, es decir 5,500 millones de forma anual. Actualmente se invierten 1,500 millones, “pero si se duplicara la inversión” y se fuera a 50 años, se podría revertir el rezago, estimó.

“O privatizas el servicio -que ya no se puede por cuestiones de ley- o te metes en el terreno de centralizar” la gestión, que es una vía que otros han tomado, consideró funcionario, quien lleva 11 años en el cargo.

La Ciudad está a tiempo… pero no por mucho

El funcionario explicó en una mesa de debate que el abastecimiento de la ciudad hasta ahora “ha sido sencillo” porque se ha basado en la sobreexplotación de mantos acuíferos, pero si se habla de temas sostenibles todo cambia.

Explicó que si el tiempo de reacción para evitar una crisis en términos de sobrevivencia de la urbe es de 50 años, entonces se requiere migrar ya a un modelo de respeto y protección de los suelos, y resolver cobertura y calidad.

“Tenemos 53 plantas potabilizadoras pero tenemos que invertir en 22 plantas”, urgió. “Tenemos 50 años para resolverlo, salvo si hay una sequía en las presas de Cutzamala; eso puede dejar sin agua a más de 4 millones de personas”.

Por ello, consideró necesario tener pozos de reserva que requerirían una inversión de 1,000 millones de pesos, a fin de que ante una eventual sequía se pudiera garantizar el abasto.

Sin embargo, hoy “los proyectos hídricos no tienen sostenibilidad financiera”, y los pagos cubren menos de 50% de los costos de operación, enfatizó Diego Rodríguez, especialista Senior en Gestión de Recursos Hídricos del Banco Mundial (BM), quien también participó en la mesa de discusión.

Para el especialista, en México hoy seguimos trabajando con instituciones y modelos financieros inadecuados, olvidando que “los recursos son escasos y cada día van disminuyendo”.

La Ciudad de México tiene los retos de cambiar su modelo y aprovechar el agua de lluvia bajo normas de calidad, consideró.

Conciliar agua y política urbana, un desafío

Un tema clave, además, es la nueva política urbana, que busca mitigar los problemas de movilidad impulsando la densidad de los desarrollos inmobiliarios.

No obstante, el agua es un factor que limita ese objetivo, dijo Arnoldo Matus Kramer, director de Resiliencia de la Ciudad de México.

“Nuestros desarrollos urbanos deben considerar el agua como factor central” y considerar “fuertes compensaciones, echando mano de diversas tecnologías” y estrategias verdes.

También se refirió a la necesidad de tener una estrategia hídrica ante megaobras de infraestructura que pueden afectar el sistema de recarga de los mantos acuíferos. “No podemos perder el lago de Texcoco que protegía a la Ciudad de México”, dijo en referencia al terreno donde ahora se construye el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Marisa Mazari, investigadora de la UNAM, se refirió a los hundimientos relacionados con la explotación intensiva en la Cuenca de México y a la necesidad de tener una visión más integral del tema.

También participaron Jorge Jiménez Campos, presidente del Consejo de la Cuenca de Lerma Chapala, y Gustavo Alanís Ortega, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

Ambos plantearon soluciones como llegar a un equilibrio en la recuperación de suelos y bosques;ampliar la superficie de absorción para la recarga de acuíferos; regular la captación vía azoteas y pozos de absorción que vayan directo a acuíferos, y cambiar pavimentos de estacionamiento por tipos absorbentes.

Marzo-abril 2018