Salud-y-CulturaPor Aristegui Noticias

A partir de este mes, la Casa Refugio Citlaltépetl (CRC) —uno de los proyectos que desde su fundación en 1999 ha respondido a la necesidad de garantizar una vida digna a escritores en situación de amenaza— pasa a formar parte de los recintos administrados por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Con una nueva dirección y proyecto actualizado, la Secretaría de Cultura capitalina dará continuidad al trabajo realizado en este sitio ubicado en la Condesa, junto con una gestión directiva a cargo de la artista escénica Daniela Flores Serrano y la asesoría de un Consejo integrado por Carmen Boullosa, Vicente Rojo, Juan Villoro, Blanche Petrich, Marta Durán de Huerta y Bárbara Jacobs.

Desde hace 18 años, la Casa Refugio Citlaltépetl ha significado un acto de solidaridad concreta y una expresión de apertura en la Ciudad de México, al abordar el fenómeno migratorio desde el ámbito cultural y dar refugio a escritores de diferentes nacionalidades que han sido víctimas de la violencia en sus países de origen.

Sin embargo, en una etapa en que los altos índices de violencia, las precarias condiciones de seguridad, la crisis en el ejercicio de la libertad de expresión y la violación a los derechos humanos se han incrementado tanto en nuestro país como en el ámbito internacional, era necesario que el lugar respondiera a éstas y demás problemáticas relacionadas con las migraciones.

A través de la Coordinación Interinstitucional de la Secretaría de Cultura de la CDMX, en 2017 la Casa Refugio Citlaltépetl amplía sus líneas de trabajo, centrándose en tres ejes principales: derechos humanos, migraciones y libertad de expresión, en transversalidad con la cultura.

En ese sentido, la residencia que actualmente cuenta con tres departamentos podrá recibir además de literatos, a periodistas, pensadores y demás hacedores de las palabras, así como a gestores culturales, investigadores y creadores (nacionales y extranjeros),  cuyos derechos hayan sido coartados.

De manera paralela, se realizará un intenso programa de actividades orientadas a promover una cultura de paz y a reflexionar sobre los procesos migratorios internos y externos. El objetivo se enfoca en ser un espacio referente en América Latina que acoja e incentive la reflexión y diálogo críticos sobre migraciones, refugio, memoria del exilio y libertad de expresión.

Julio-agosto 2017