lunes 5Por Hiram Almeida Estrada

Uno de los grandes aliados para lograr la efectiva aplicación de las políticas públicas en materia de seguridad es el uso de la tecnología. La sinergia que existe entre las acciones y las herramientas tecnológicas con los miembros de las fuerzas policiales permite desarrollar productos de inteligencia y protocolos con capacidades de acción y reacción para la prevención de delitos.

El análisis inteligente de la información criminal comprende una serie de actividades como la georreferenciación del delito y el estudio del comportamiento de las actividades criminales de personas y grupos, con lo que se obtienen los insumos necesarios para identificar la problemática delictiva en determinadas zonas. Estas acciones contribuyen a diseñar estrategias, potencializando la labor policial, expresadas en órdenes de trabajo y megaoperativos para cada una de las delegaciones que, por medio de un estado de fuerza humano, material y tecnológico, son llevados a cabo de manera continua y permanente, con la finalidad de disminuir la incidencia delictiva y lograr la detención y/o desarticulación de grupos delictivos. Durante 2016 se implementaron un total de mil 61 megaoperativos, en los que se aplicaron distintos dispositivos de seguridad.

Con la suma de estas estrategias policiales, tan sólo en 2016 se logró una disminución en el robo a cuentahabiente en 30%, asimismo se redujo en 28.4% los robos a negocio con violencia, bajaron en 24% los robos a bordo de microbús y los correspondientes a casa habitación con violencia, en 11.4%. En este sentido, la disminución de delitos de alto impacto durante el año pasado fue de más de tres mil, logrando una reducción de 11.7%. Además, al 31 de diciembre de 2016, se registraron siete mil 391 detenidos con respecto a delitos de alto impacto, así también se presentaron 254 mil 733 aprehendidos al juzgado cívico. A partir del análisis y seguimiento se desarticularon 165 bandas y 203 células, consiguiendo la captura de 540 individuos y la recuperación de 331 vehículos.

Sin embargo, la coyuntura actual y la evolución de la delincuencia obligan a tener una policía mejor preparada para responder a las demandas actuales. Estos retos han propiciado la necesidad de generar un cuerpo policial incluyente, social y de mayor cercanía con la ciudadanía. En este contexto, la participación de los ciudadanos se convierte en un elemento fundamental para direccionar la acción policial, ya que con base en la denuncia ciudadana se detectan áreas de riesgo y se diseñan estrategias para la disminución y prevención del fenómeno delictivo.

Además de los canales de comunicación tradicionales, el contacto con el ciudadano se realiza a través de nuevos dispositivos y aplicaciones móviles como, por ejemplo, la “app Mi Policía”, que permiten un mayor acercamiento y entendimiento con los elementos policiales. Se ha demostrado, a través de la práctica, que cualquier acción que se emprenda para prevenir la delincuencia y combatir el delito no tendría éxito si no se cuenta con la participación de la ciudadanía, es por ello que la formulación de programas y la realización de acciones del quehacer público deben establecerse con la participación de la sociedad. Lo anterior tiene como propósito construir entornos seguros para la sociedad, devolviendo a la ciudadanía la confianza, para hacer un frente común y atacar los factores que originan la criminalidad.

La Ciudad de México está compuesta por una sociedad plural que demanda fortalecer a su policía con la mejor infraestructura tecnológica y de equipamiento para lograr una mayor y mejor respuesta, todo con la finalidad de lograr una mejor habitabilidad. En la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México se trabaja constantemente sumando esfuerzos e intercambiando las mejores prácticas con todos los actores involucrados, para defender el patrimonio y la integridad física de todas y cada una de las personas que viven y transitan en esta gran ciudad.

Marzo-abril 2017